Después de tantas veces que Carolina Sandoval salió a desmentirme, a negar que tenía problemas con los taxes, a decir que no era cierto que estaba perdiendo su casa y que era mentira que con su esposo Nick Hernández ya no había nada de nada, el tiempo me ha dado la razón.
Hace unos días Nick le pidió el divorcio a la venenosa y a ella no le quedó más remedio que salir a confirmar todo lo que yo venía diciendo desde hace meses, con la cerecita de que dijo que ella no sabía que le iban a dar ese golpe tan bajo y que lo de la solicitud del divorcio la había agarrado desprevenida.
Lo peor, o mejor para mí y mi credibilidad, fue cuando salió Nick Hernández a repetir casi que mis palabras; sólo le faltó decir: “como bien lo había dicho Javier Ceriani”.
Él contó en un live que la Sandoval gastaba mucho más de lo que tenía, que los gastos los habían rebasado y ya no tenían para pagar su casa, ni las cuentas, ni nada y que pagaban un depa que no usaban en Madrid que sólo era fuga de dinero. Que ella hacía gastos innecesarios, que a él ni lo tomaba en cuenta y que mejor se divorciaba.
Entonces la venenosa salió en su programa de Univisión a reafirmar aún más la exclusiva que yo di: Carolina Sandoval y su esposo Nick Hernández vivían en la misma casa pero dormían separados desde hace meses.
¡Se los dije: eran roomies!
El ojo de águila de Ceriani nunca falla