Harvey Weinstein, el hombre que ha sido catalogado como el hombre más perverso de Hollywood, ha vuelto a la corte Superior de Manhattan por cargos de violación y abuso sexual. Esta vez, la acusación de la víctima que tenía para ese entonces 16 años, deció romper el silencio y denunciarlo.
El ex productor llegó en sillas de ruedas, con una gran pérdida de peso, vestido de traje y solo pidió un vaso de agua. Los fiscales presentaron una vista previa del testimonio de dos acusadoras en su juicio de 2020, así como las afirmaciones de una nueva acusadora.
La presunta víctima, originaria de Polonia, erra men cuando fue llevada al apartamento del productor en Manhattan, donde él habría actuado de manera indebida. La fiscal adjunta señaló que después de ese encuentro, el acusado habría hecho comentarios sobre su influencia en las carreras de actrices como Penélope Cruz y Gwyneth Paltrow y cómo esto era una supuesta táctica para justificar su comportamiento.
El caso ha llamado la atención por tratarse de una de las denunciantes más jóvenes que han alzado la voz contra Weinstein, cuya imagen pública se desplomó tras el auge del movimiento #MeToo. La mujer, identificada como Kaja Sokola, es una de las testigos clave en este nuevo proceso judicial que busca reabrir la discusión sobre el alcance de su historial de conducta inapropiada.
Harvey Weinstein hizo que su víctima se arrodillara
De acuerdo con la fiscalía, la reunión entre ambos se habría originado tras una invitación a almorzar. Después fueron al domicilio del acusado bajo un pretexto “laboral”. Una vez ahí, la situación habría escalado. La fiscal también mencionó que luego del incidente, Weinstein intentó presentarse como mentor, con supuestos consejos sobre cómo “funciona la industria”.
“Hizo que me quitara la camiseta e hizo practicó practicó sexo oral a la fuerza de rodillas. Yo lloraba y decía -Por favor, no hagas esto-“, agregó la mujer en declaraciones.
Se espera que otras dos mujeres testifiquen en el juicio, con relatos similares sobre cómo fueron abordadas con promesas relacionadas a sus carreras. Este juicio no solo representa una nueva batalla legal para el exproductor, sino que también reaviva un debate que sigue vigente en la industria del entretenimiento: en Hollywood: el abuso de poder y las consecuencias del silencio impuesto durante años.

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