La “estética buchona” como símbolo de guerra
Para entender la dinámica entre Valeria Márquez y Vivian, primero hay que entrar en el mundo de las mujeres “buchonas”.
El término, como lo explica el psicólogo Javier H. Suárez a través de Javier Ceriani Oficial, proviene del “buche” de ciertas aves que inflan el pecho para aparentar fuerza.
Y esa metáfora se traslada al terreno femenino como un signo de arrogancia, poder y competencia.
“El maquillaje extremo, las pestañas exageradas, las cirugías evidentes, el busto prominente, los glúteos, la ropa llamativa. Todo forma parte de una estrategia para captar la atención del hombre más poderoso del narco”, explica Suárez a Ceriani.
Pero lo que parece una estética superficial, en realidad oculta una batalla brutal entre mujeres que compiten por escapar de la pobreza. Por un lugar en un mundo donde la belleza se cotiza como oro.

Estas mujeres se modifican físicamente para volverse irresistibles ante los ojos de criminales millonarios. Saben que cada cirugía, cada cambio, puede ser su boleto de salida.
Narcisismo compensador y competencia insaciable rodeaba a Valeria Márquez
Lo más alarmante del análisis es el trasfondo psicológico que el colaborador de Javier Ceriani expone: el narcisismo compensador. “Es una forma de tapar la inseguridad. Muchas de estas mujeres vienen de contextos muy humildes. L que proyectan es una armadura para protegerse del dolor de su origen”, agregó.
El caso de Valeria Márquez y Vivian se convierte en un espejo de esa realidad. Ambas, distintas físicamente al principio, terminaron mimetizándose. Se parecían como si fueran hermanas, clones estéticos de una misma ambición. “Me recordó a la película ‘Mujer Soltera Busca’, donde la envidia lleva a imitar a la otra hasta destruirla”, dijo Suárez.
Y es que esa rivalidad no era nueva. En varios videos, como destacó Javier Ceriani, se ve a Valeria oliéndole el pelo a Vivian de manera obsesiva.
Era como una mezcla entre seducción, posesión y tensión emocional. “Parece amor, pero es una forma de dominación disfrazada de ternura. No son lesbianas, son rivales que comparten el mismo deseo: el poder y el mismo hombre”, dijo el psicólogo.
Amistad falsa entre influencers
La soledad también juega un papel central. Estas mujeres, aunque rodeadas de lujos, están aisladas emocionalmente. “No ves a las buchonas con sus mamás, con sus primas o amigas reales. Se aferran a la única compañía que tienen: la competencia directa. Una amistad falsa que prefieren antes que quedarse solas”, sentencia.
Vivian era más dominante. Valeria Márquez, la más bella. Una relación tóxica con jerarquías marcadas. La aparente complicidad escondía una guerra silenciosa. El premio: la protección del hombre más peligroso, la camioneta, los viajes y el negocio financiado con sangre.
Y cuando una mujer como Valeria expresa que quiere salirse de ese mundo, que desea “hacer carnita asada los domingos con su marido y amigas”, no puede.
¡Ya hizo pactos. Ya debe favores. Ya no puede desandar el camino!
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